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En una ocasión escuché a un joven gritarle a su padre: “¡NO TE METAS EN MI VIDA!.
Me quedé pensando…¡Qué respondería a esa pregunta inquisitiva si fuera de mi hijo! Esta podría ser mi respuesta: ¡Hijo! ¡Un momento! ¡No soy yo el que se metió en tu vida! ¡Tu te has metido en la mía!
Hace muchos años, gracias a Dios, y por el amor que mamá y yo nos tenemos, llegaste a nuestras vidas, ocupaste todo nuestro tiempo, aún antes de nacer mamá se sentía mal, no podía comer, todo lo que comía lo devolvía, y tenía que guardar reposo. Yo tuve que repartirme entre las tareas de mi trabajo y las de la casa para ayudarla.
Los últimos meses, antes de que llegaras a casa, mamá no dormía y no me dejaba dormir. Los gastos aumentaron increíblemente, tanto que gran parte de lo nuestro se gastaba en ti.
…¿NO TE METAS EN MI VIDA?
Llegó el día en que naciste: hay que comprar algo para darles de recuerdo a los que te vinieran a conocer, (Dijo Mamá), hay que adaptar un cuarto para el bebé.
Desde la primera noche no dormimos. Cada tres horas como si fueras una alarma de reloj nos despertabas para que te diéramos de comer, otras te sentías mal y llorabas y llorabas, sin que nosotros supiéramos que hacer, pues no sabíamos que te sucedía y hasta llorábamos contigo.
…¿NO TE METAS EN MI VIDA?
Empezaste a caminar, yo no sé cuando he tenido que estar más detrás de “ti”, si cuando empezaste a caminar o cuando creíste que ya sabías.
…¿NO TE METAS EN MI VIDA?
Todavía recuerdo el primer día de clases, cuando tuve que llamar al trabajo y decir que no podría ir, ya que tú en la puerta del colegio no querías soltarme y entrar, llorabas y me pedías que no me fuera, tuve, que entrar contigo a la escuela, que pedirle a la maestra que me dejara estar a tu lado, un rato, ese día en el salón para que fueras tomando confianza.
…¿NO TE METAS EN MI VIDA?
Seguiste creciendo, ya no querías que te lleváramos a tus reuniones, nos pedías que una calle antes te dejáramos y pasáramos por ti una calle después, porque ya eras grande.
…¿NO TE METAS EN MI VIDA?
Cada vez sé, menos de ti por ti mismo, sé más por que oigo de los demás, ya casi no quieres hablar conmigo, dices que nada más te estoy regañando, y todo lo que yo hago está mal, o es razón para que te burles de mí, preguntó: con esos defectos te he podido dar lo que hasta ahora tienes.
Mamá se la pasa en vela y de pasada no me dejar dormir diciéndome: que no has llegado y que es de madrugada, que tu teléfono está desconectado, que ya son las 3:00 y no llegas. Hasta que por fin podemos dormir cuando acabas de llegar.
…¿NO TE METAS EN MI VIDA?
Ya casi no hablamos, no me cuentas tus cosas, te aburre hablar con viejos que no entienden el mundo de hoy. Ahora sólo me buscas cuando hay que pagar algo o necesitas dinero para la Universidad, o salir; o peor aún, te busco yo, cuando tengo que llamarte la atención.
…¿NO TE METAS EN MI VIDA?
Pero estoy seguro que ante estas palabras… “NO TE METAS EN MI VIDA”, podemos responder juntos.
Hijo, yo no me meto en tu vida, tú te has metido en la mía, y te aseguro, que desde el primer día, hasta el día de hoy, no me arrepiento que te hayas metido en ella y la hayas cambiado para siempre. Mientras esté vivo me Meteré en tu vida, así como tú te metiste en la mía, para ayudarte, para formarte, para amarte y para hacer de ti un hombre de bien. ¡Sólo los padres que saben meterse en la vida de sus hijos logran hacer de éstos hombres y mujeres que triunfen en la vida y sean capaces de Amar!
Papás; ¡MUCHAS GRACIAS! Por meterse en la vida de sus hijos, ¡ah! Más bien; por haber dejado que sus hijos se metan en sus vidas. Y para ustedes Hijos, valoren a sus padres, no son perfectos, pero los aman, lo único que desean es que ustedes sean capaces de salir adelante en la vida y triunfar como hombres de bien. La vida da muchas vueltas, y en menos de lo que ustedes se imaginen alguien te dirá… “No te metas en mi vida”
“La paternidad no es un capricho o un accidente, es un don de Dios, que nace del amor”
¡Dios los Bendiga!
Tomado de la Revista de Misiones |